Los rápidos se organizan según una clasificación internacional en cuatro clases, dependiendo de su dificultad (la Clase IV corresponde a ríos infranqueables que obligan a transportar la embarcación por la orilla). No existe un límite de edad para
practicar el rafting; la única condición es amar la aventura.
Algunas partes del río Vilcanota o Urubamba, que atraviesa el corazón del Valle Sagrado en Cusco, son muy populares entre los aficionados al rafting.
El tramo entre Calca y Urubamba, y otro entre Huambutio y Pisac son rápidos de Clase II y Clase III. A partir de Ollantaytambo el río se transforma en rápidos de Clase III y IV. La mejor temporada para hacer rafting es de mayo a octubre.
El río Apurimac, que acaba de añadirse al circuito, es una experiencia única por los paisajes y dificultades que atraviesa. Los rápidos del río son de Clase III y IV, y se tardan tres o cuatro días en recorrerlo. Las expediciones salen de Cusco. Es
recomendable para expertos.
La mejor época abarca de diciembre a abril, cuando los descensos por el río en un dinghy (balsa de goma) se viven con más intensidad.
Le encantará el paisaje: puentes y construcciones inkas sobre las laderas de las montañas.
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