Cada una de las habitaciones está amueblada de manera distinta y todas ellas están decoradas con el estilo mallorquín tradicional. En ellas predominan los detalles sencillos y elegantes, los tonos naturales, la frescura de la lencería blanca y las cortinas que flotan en la brisa, junto con todas las comodidades y los complementos adicionales que pueda desear y mucho más.
Desde las ventanas de madera con postigos se dominan los suntuosos jardines que abastecen al hotel de hierbas frescas y aceitunas para la cocina y para el aceite de oliva, de frutas para elaborar nuestras deliciosas mermeladas caseras y de flores frescas para decorar las habitaciones.