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Historia y cultura |
Cusco: cuna de energía y misticismo Hubo un tiempo en el que desde la Plaza Principal de Cusco partían cuatro carreteras que unían la capital con las cuatro esquinas del imperio Inka, que se extendía desde lo que hoy es Ecuador y parte de Colombia, al norte de Chile y Argentina,
abarcando todo Perú y Bolivia. La nación inka, que poseía un imperio casi tan extenso como el romano, estaba conectada por una red de carreteras de 23.000 kilómetros.
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La Plaza Principal de Cusco, conocida como la Wajaypata en tiempos de los inkas, era el escenario de muchas celebraciones y aún hoy sigue siendo un lugar de encuentro ideal. La catedral y La Compañía, dos de las iglesias coloniales de Cusco, enmarcan
la plaza. El principal edificio sagrado de Cusco, el Coricancha o Templo del Sol, forma parte actualmente de la iglesia española de Santo Domingo. Pero el visitante no debe perderse otras iglesias coloniales como el convento de Santa Catalina (donde se emplazaba el Acllawasi inka o Residencia de las Mujeres elegidas) y San Blas, con su famoso púlpito, en el barrio de los artistas.
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Las ruinas, templos, iglesias y mansiones convierten esta ciudad en un destino inolvidable, rebosante de historia, una ciudad con una magnífica herencia cultural. Las serpenteantes calles adoquinadas trasladan al visitante a un hermoso y rico pasado.
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